Buenas,
Vivo en Sant Feliu de Guíxols i trabajo en Girona. Esto quiere decir que cada día me como unos 37 km para ir al trabajo en la Universidad y otros 37 para volver. No hay problema.
Durante el trayecto pongo el piloto automático y pienso en mis cosas. A veces, sin embargo, la realidad se impone y me despierta del sopor. Hoy un ejemplo. Y créanme, es real.
Al llegar a Girona paso por delante de dos colegios de pago (el célebre Montessori y el no menos célibe Les Alsines). Ambos son buques insignia de la educación en nuestro país y es allí donde las familias que se lo pueden permitir mandan a sus retoños a formarse sin la interferencia de otras culturas o demás contratiempos. Como llego sobre las 9, coincido con el ritual diario de la peregrinación familiar consistente en llevar a los hijos a la escuela. Hoy, se cumplía este ritual cansino: bólidos en fila, niños con uniforme, madres de muy buen ver, Corporación Dermoestética en su máximo esplendor, todo en orden. ¿Todo en orden? No! Había algo que no encajaba... una mota de polvo en el impoluto traje de la burguesía gerundense. Delante del portón del Montessori una señora blandía una cartulina con un mensaje. En un primer momento me ha recordado a esos tipos que esperan en el aeropuerto al ejecutivo de rigor mostrando un cartel con el nombre del ilustre visitante. Como marchábamos despacio he podido fijarme bien. La señora no parecía de aquí, tenia facciones latinas y he supuesto que quizás era sudamericana y que esperaba a alguien a quién no conocía (de ahí la necesidad del cartelito). Después me he fijado en el cartel y en lo que ponía: BRÍGIDA, PAGA LO QUE ME DEBES! Así, en crudo, creo que Times New Roman, Negrita, Tamaño 40. Me he quedado de piedra. ¿Cuantos meses le deben a esta pobre señora para que haya tenido que recurrir a esta estratagema? ¿Habrá cumplido su objetivo? ¿Habrá visto el cartelito la Sra. Brígida (con este nombre no hace falta el apellido)? ¿Se habrá incomodado? ¿Lo habrán visto sus vecinas, amigas o compañeras de gimnasio? Y lo más importante ¿Servirá esta última reivindicación para poder cobrar? No lo creo. Creo que Brígida tenía hoy hora para depilarse y no ha podido llevar a los niños al colegio. Una verdadera lástima ya que la vergüenza sólo es efectiva cuando se comparte. Aun así, el despido está asegurado. Espero que su sustituta pueda leer este blog.
Nos vemos.